DIAS DE FUEGO
Llegué a Jauja en un viaje normal con el consejo de mi viejo y algunas recomendaciones y algún riesgo por ahí, en los controles los militares tenían el poder para todo, era zona de emergencia y todo el país estaba convulsionado por ataques senderistas lo cual no era motivo para que los uniformados cometieran muchos abusos.eran los noventa y mi viaje era para cumplir mi deber cívico electoral para las alcaldías provinciales y no había cambiado mi dirección ni pensaba hacerlo pues estas circunstancias me seria provechoso para viajar a mi tierra.
Al pisar suelo jaujino la tensión era grande, las personas estaban como paranoicas y desconfiadas eran como las 6.30 de la tarde cuando llegue a mi casa deje mis maletas me abrigue y salí con dirección a la plaza en busca de algún restaurante para poder cenar había avanzado una cuadra cuando me tope con Juan un amigo y vecino mío nos saludamos y le dije que recién acababa de llegar un poco asustado me dijo que regrese a mi casa y no salga porque el toque de queda estaba por empezar, mire las calles y vi que la gente presurosa caminaba con dirección a sus casas hombres, mujeres y niños con pasos presurosos como si alguien los estuviera siguiendo. No hice caso al consejo de Juan y seguí por el jirón Alfonso Ugarte avance varias cuadras y cuando estaba cerca de llegar al jirón Junín un apagón intempestivo dejo la cuidad en total oscuridad me sentí perdido pues no veía absolutamente nada me quede estático por un momento pensando que hacer ,en eso unas explosiones seguidas de unas ráfagas de metralleta me hicieron reaccionar y solo atine a ponerme en medio de la calle y empecé a correr con dirección a mi casa sentí que la gente hacia lo mismo y escuchaba pasos que corrían y las explosiones y los disparos no cesaban al llegar a Alfonso Ugarte con Salaverry me sentí aliviado estaba cerca de mi casa pero los disparos se oían mas cerca y retumbaban en mis oídos, provienen de la cárcel me dije y seguí hasta la puerta de mi casa En ese momento me di cuenta que estaba temblando por que no podía meter la llave para poder abrir la puerta y mis palpitaciones estaban aceleradas, ahora si ya no escuchaba los pasos de nadie era un silencio total interrumpido solo por el tronar de las balas que a escasas dos cuadras de mi casa sonaban como una sinfonía macabra.
Presuroso trataba de introducir la llave en la cerradura de la puerta y no podía, a unas cuadras logre escuchar el motor de un vehículo que se acercaba lentamente como vigilando la zona, !puta mare! Ya me cague balbucee y por fin la llave logra abrir la puerta, el vehículo estaba mas cerca no podía hacer mucho ruido la puerta estaba un poco metida no estaba al ras de la calle como todas creo que eso me ayudo un poco a ganar tiempo y a que no me vieran, ingrese a mi casa y desde adentro con mucho cuidado trataba de cerrar la puerta sin hacer el menor ruido pegue mi cuerpo a ella y poco a poco logre cerrarla al mismo tiempo casi el camión pasaba lentamente alumbrando con sus enormes faros las obscuras y solitarias calles respire tranquilo por un momento de la que me salve me dije y me dirigí a mi habitación esa noche fue la noche mas horrible que me toco vivir las explosiones y los disparos continuaron hasta el amanecer y nunca pude pegar un ojo y me puse a pensar que acontecería al dia siguiente en Jauja en esa Jauja que hace unos años atrás era la ciudad más tranquila y acogedora ciudad que era como el paraíso y me puse a pensar en los hermanos ayacuchanos y recién pude comprender el infierno en el que ellos vivían y así pase toda la noche haciéndome muchas interrogantes sin encontrar la respuesta teniendo como fondo las innumerables explosiones, disparos y gritos de la gente luego la “tranquilidad” que llegaba con el alba y los rayos del sol que abrigaban esperanzas en ese infierno en que se había convertido Jauja. Luego comprendería que en esa Jauja cambió muchas cosas era como un pueblo fantasma donde la mayoría de los negocios estaban cerrados donde a las seis de la tarde las puertas se cerraban y se trancaban para evitar muchas cosas, donde nadie valía nada , donde hoy estabas y quizás mañana ya no , peor si no tenías a nadie como era mi caso estaba solo y a obscuras con la luz insignificante de una vela leía uno que otro libro de la biblioteca de mi casa para matar el tiempo y poder conciliar el sueño interrumpido por algún ataque terrorista, Al día siguiente logré votar por el único candidato creo, en el único lugar donde se podía, las mesas estaban ubicadas en mi ex colegio San José, ingrese y note que estaba llena de pintas casi todos los salones, el patio y el Pabellón administrativo con letras enormes con pintura negra que hacían apología al tristemente celebre presidente Gonzalo, y al momento de formar la fila en el aula que me tocaba me percate que el colegio estaba totalmente cercado por soldados que metralleta en mano observaban la normalidad de los comicios, mas allá pude ver otro grupo de soldados que con unos baldes de pintura crema trataban en vano de tapar esas pintas con letras oscuras bajo la atenta mirada de un superior. Luego de sufragar regrese a casa presuroso, descansé un poco me moría de sueño ya que la noche anterior no había podido dormir. Estuve unos días mas ya un poco tranquilo y conocedor de muchas cosas decidí regresar a Lima y como nunca Lima me pareció tranquila y apacible que paradoja había creído que Lima la horrible era en ese entonces la ciudad perfecta para vivir.